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El perfeccionismo adaptativo, la clave para una productividad sana

3 Minutos de lectura
perfeccionismo

El perfeccionismo a menudo se asocia con estándares que son poco realistas o con una obsesión por el trabajo en la que no se acepta nada que no sea perfecto. Realizar ese tipo de acciones es increíblemente agotador e inútil, especialmente si no se enfoca de una manera saludable.

¿Eres perfeccionista?

Si te has sentido identificado, vale la pena saber que el perfeccionismo como todos sabemos tiene puntos malos, pero con un enfoque adaptativo le podemos dar la vuelta a la tortilla. Con la metodología adecuada se puede conseguir redirigir esa energía para mejorar nuestro potencial.

El lado bueno y malo del perfeccionismo

El perfeccionismo no se debe entender desde un solo y único enfoque, ya que al igual que muchos otros comportamientos, este varia según el tipo de persona y sus objetivos a alcanzar. Actualmente podemos encontrar dos tipos de enfoques y dependiendo de cuál sea, afectará de forma diferente en la manera en la que vemos las cosas de nuestro alrededor y el sentido del control.

En primer lugar nos encontramos con los perfeccionistas desadaptativos, los cuales están orientados generalmente al fracaso, ya que el impulso que les genera realizar las tareas de forma perfecta proviene de sus percepciones y expectativas de otras personas. Normalmente son personas que tienden a creer que su trabajo es inferior al de los demás y por ello buscan evitar la vergüenza social. Dichas personas suelen cargar con el síndrome del impostor.

El perfeccionismo desadaptativo se define por tener altos estándares de desempeño personal y tendencias a ser extremadamente autocrítico. Poseen la necesidad de controlar su entorno, y cuando algo sucede de forma distinta a lo planeado, desarrollan actitudes negativas. Otra de las característica que los define es su visión competitiva y agresiva. Abordan el trabajo con un carácter no asertivo y creen que deben alcanzar las metas a su manera. Los perfeccionistas desadaptativos también son más propensos a buscar comentarios positivos del entorno e intentar obtener la aprobación de sus compañeros.

Si no se maneja de una forma adecuada, esta forma de perfeccionismo puede provocar baja autoestima, frecuentes episodios de decepción y puede afectar negativamente a la salud mental. Es una forma poco saludable de querer alcanzar logros, y por lo tanto, causa más daño a la persona que motivación y superación.

Por otro lado nos encontramos con los perfeccionistas adaptativos, los cuales están generalmente orientados a conseguir grandes logros. Una persona con este enfoque disfruta mucho con el trabajo duro y aborda los desafíos con entusiasmo. Esto hace que la autoestima se vea realzada y se consiga una motivación extra para seguir trabajando duro.

El perfeccionismo adaptativo se centra en tener la capacidad de obtener satisfacción de los logros obtenidos a partir de un esfuerzo intenso, pero tolerando las imperfecciones y evitando la dura autocrítica que caracteriza al desadaptativo. Una persona adaptativa tiene un gran desempeño en entornos que requieren cooperación.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la gran mayoría de las personas pasamos primero por la fase desadaptativa, hasta que con esfuerzo y disciplina se cambian hábitos y conductas que hacen que nuestro enfoque se convierta en adaptativo.

¿Cómo cambio mi enfoque?

El perfeccionismo adaptativo significa dar más importancia a tus propios valores, y para ello, es importante establecer metas que nos proporcionen un plan claro de como lograr y alcanzar nuestros objetivos.

Cuando se valora el perfeccionismo, a menudo hay una falta de voluntad para considerar manejarlo, dejando a dichas personas vulnerables a los problemas de salud mental que puede crear, Es más, estas connotaciones negativas se utilizan para promover el perfeccionismo como algo a superar, una noción que solo sirve para desanimar a los perfeccionistas a considerar abordar de manera más saludable sus rasgos.

Un enfoque alternativo, quizás radical, sería elegir enfocarse no en superar el perfeccionismo sino en mejorarlo, o aprovechar las oportunidades que ofrece. La idea de que el perfeccionismo puede ser perfeccionado o refinado, puede inspirar a los perfeccionistas a practicar el manejo de sus rasgos de formas más saludable y productiva.

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